En 1977 espero ir al cielo / he estado demasiado tiempo en la cola del paro /
y no puedo trabajar / Peligro, extra??o / no habr?? Elvis, ni Beatles o Rolling Stones en 1977
[...] en 1977 estas en la nada / crees que esto no puede seguir /
los peri??dicos dicen que ha mejorado / pero no importa no estoy all??.
1977 - The Clash
Esta era la visi??n de NO FUTURE que ya para mediados de la d??cada del 70 ten??an muchos j??venes que ve??an como la sociedad se enfrentaba a una crisis profunda.
Parec??an haber sido llamados por los hombres de la escuela de Frankfurt (Adorno, Horkheimer, Marcuse, etc...) a llevar de un modo personal la Teor??a Cr??tica.
La industria cultural hab??a generado un c??mulo de grandes escenarios, donde mega estrellas pop llenas de luces, vestuario y contratos millonarios con las grandes discogr??ficas, simbolizaban la realidad de un estilo de vida que no identificaba a muchos j??venes que se sent??an d??a a d??a cada vez m??s marginados por el sistema.
Londres fue el epicentro, la crisis del petr??leo sumada a otros factores hab??an tra??do como resultado una importante desocupaci??n, crecimiento de los barrios pobres, falta de respuestas y la perspectiva de un horizonte negro a aquellos sue??os de realizaci??n que hab??an sido la meta de las generaciones anteriores.
La distancia entre la producci??n cultural y la realidad a la que se enfrentan muchos j??venes de la generaci??n de esa ??poca se fue haciendo tan evidente que la grieta comenz?? a originar un emergente.
Algunos invirtieron el dinero, que les daban en las interminables colas de desempleo, en una guitarra. En los garajes se empezaron a escuchar ruidos, los chicos no ten??an ni tiempo ni dinero para aprender lo que la sociedad dec??a deb??a saberse para empu??ar un instrumento. Las guitarras se convirtieron en fusiles, ten??an mucho que decir y para eso no hac??a falta tener una voz privilegiada sino todo lo contrario, una voz que gritara realidades.
El underground estaba tomado, ya no habitado por proyectos de estrellas sino por la m??s significativa muestra de respuesta cultural a la cultura dominante, muchos j??venes estaban demostrando que su mundo no ten??a nada que ver con el que las generaciones anteriores hab??an so??ado. Todos los s??mbolos, los par??metros est??ticos y todo lo que representara la sociedad quedaba del otro lado de la valla que la misma realidad les hab??a impuesto.
La cuesti??n era diferenciarse de ese sistema que los hab??a marginado por completo. Crestas que se elevaban por sobre los engominados y prolijos cabellos de los Lores. Borcegu??es y ropa militar de fajina, que adem??s de ser la ??nica accesible por provenir de las remesas de tiendas militares, denotaban una posici??n alejada del ut??pico sue??o de paz y amor de la generaci??n hippie y una actitud de lucha contra los par??metros sociales.
Como toda cultura alternativa gener?? su propio circuito, tiendas como la de Malcon McLaren donde la ropa reciclada era la opci??n, lugares donde los grupos se reun??an ante un precario escenario y peque??as discogr??ficas como Chiswick que nucleaban a la escena musical punk.
El punk crece y la sociedad ya no puede ignorar que algo est?? pasando. En 1976 Sex Pistols firma contrato con EMI. Una verdadera paradoja, una importante discogr??fica, digno ejemplo del establishment, hace negocios con el hasta entonces m??s virulento grupo de la escena punk. La compa????a dijo: ??Sex Pistols es un grupo pop de esa forma musical conocida como punk rock. Fue contratado por EMI s??lo con fines de grabaci??n en octubre de 1976. Seg??n la opini??n de nuestros ejecutivos, era un grupo desconocido que promet??a. Al igual que muchos otros grupos de diferentes tendencias que hemos contratado, inicialmente controvertidos, pero que con el tiempo fueron aceptados y contribuyeron mucho al desarrollo de la m??sica moderna??.
Sin duda el texto de EMI se anticipaba en ciertos aspectos al futuro del no futuro. El punk firmaba su acta de defunci??n pr??cticamente en el instante que se reconoce su nacimiento. Pero Jhon Lydon, por entonces Jhonny Rotten, la voz de los Pistols y un hombre de una inteligencia poco com??n, ten??a bien sabido su papel. Anarchy llega al puesto 12 en su semana de lanzamiento y EMI queriendo evitar problemas saca de circulaci??n el disco. Los Sex Pistols califican de ilegal la acci??n y aprovechan la conferencia de prensa para tildar a Mick Jagger y a Rod Steward de excrementos sagrados. El divorcio le cuesta a EMI 25.000 libras y el resultado se lee claro: punk 1 establishment 0.
Sex Pistols son prohibidos en casi todos los lugares de la gira que hab??an dispuesto por el pa??s, de 23 lugares solo pudieron realizar su concierto en tres. El punk sigue creciendo sorteando todo tipo de control. Cruza a Nueva York y de all?? al resto de Norteam??rica, con exponentes como los Ramones, The Stooges, MC-5, etc...
A todo esto los Pistols firman con A&M un contrato millonario, pero con el disco God Save The Queen listo para la distribuci??n, la compa????a decide prescindir de ellos. La explicaci??n fue que los integrantes del grupo hab??an destruido los ba??os de la compa????a, hab??an intentado violar a un par de secretarias y atacaron a un disc jockey. Lo cierto fue que otros artistas del sello exponentes del rock cl??sico como Rick Wakeman de Yes, Peter Frampton, y otros, hicieron a los directivos una amenazante petici??n: ??o nosotros o ellos??.
Los Pistols est??n prohibidos en radio y televisi??n, sus recitales solo se informan de boca a boca y tocan en lugares como el cine de Londres o en la discoteca Lafayette bajo el seud??nimo de SPOTS (Sex Pistols on Tour Secretely).
Ir??nicamente se suben a tocar sobre un lanch??n llamado Queen Elizabeth, durante una gran fiesta en el palacio de Buckingham. Las c??maras de T.V. muestran la carroza de la reina Isabel II, seguida por su corte. Por el T??mesis, a la par del desfile, navega el grupo que tiene prohibido tocar sobre tierra firme, cantando ??dios salve a la reina / ella no es un ser humano...??. Media docena de embarcaciones policiales los obligan a amarrar y les ordenan silencio. No escuchan, tocan No Fun, les cortan el suministro de energ??a, terminan presos despu??s de una batalla de bastonazos y patadas.
El single God Save the Queen es el m??s vendido durante las celebraciones reales, ahora distribuido por Virgin, el sistema intenta controlar las energ??as de los j??venes y capitaliza sus productos malditos generando paradojas incre??bles. Lydon es golpeado cada dos por tres y su provocativo deambular por las calles se vuelve peligroso contra el mismo, sin embargo se rechaza la propuesta de ponerle guardaespaldas ya que eso lo colocar??a en igual posici??n que las estrellas pop.
The Clash tampoco puede tocar en suelo ingl??s, la otra mitad de la an??rquica criatura m??s brillante que el punk haya engendrado es deslumbrantemente coherente entre sus letras y su forma de vida. En Par??s graban para un programa de t.v. y ante las repetidas peticiones de parte de los t??cnicos para que bajen el volumen deciden ir al ba??o para luego de un tiempo volver al set con las ropas pintadas con inscripciones que se le??an en pantalla f??cilmente: Vous ??tes tous des putains. En B??lgica tocan en un festival de Jazz donde les llueven latas de cerveza. Mick Jones detiene la banda y dice: ??si quieren que sigamos, retiren a la gente de seguridad??. Nadie se atreve, ??echadlos??, reci??n all?? los belgas comprenden el mensaje de los tipos que sangrando, en algunos casos, sobre el escenario, hacen notarles que su agresi??n estaba mal dirigida. The Clash dice ??bien, sigamos??, pero en lugar de tomar sus instrumentos del piso, toman las latas y empiezan a tirarlas sobre la audiencia.